Eliminar líquidos, drenar nuestra piel, reducir contorno, moldear y, además, beneficiar nuestra salud.
Seguro que, si hubiera algo capaz de reunir todos estos atributos, no dudaríamos ni un solo momento en hacernos con ello.
¿Y si te decimos que todo esto puede hacerse realidad gracias a un solo tratamiento estético? La presoterapia.
Una de las técnicas estéticas de las que más tiempo lleva en el mercado y, a pesar de las continuas innovaciones, esta resiste por encima de las demás.
Gracias a todos sus beneficios para nuestro aspecto, también ayuda a mejorar la salud y es por lo que la convierten en un indispensable de los centros médico-estéticos.
- Tiempo: 30 minutos por sesión
- Convalecencia: No requerida
- Sesiones: de 8 a 10, una vez por semana
- Resultados: Progresivos
- Anestesia: No requerida
¿Qué es la presoterapia?
La presoterapia es un tratamiento estético –y también tiene utilidades médicas– que consiste, como su propio nombre indica, en aplicar una presión muy controlada y de manera positiva para que nuestro cuerpo se estimule y la circulación se reactive, obteniendo resultados beneficiosos, tanto para nuestra salud, como para nuestra figura y silueta.
La presoterapia corporal consiste en realizar drenajes linfáticos y descongestivos. Se realiza mediante un sistema de aparatos que provocan la compresión y descompresión a través de unas cámaras de aire que se van inflando y desinflando.
Se consigue con ello estimular continuamente el sistema sanguíneo y activar el sistema linfático.
¿Cómo funciona la presoterapia?
- El equipo consta de unas botas en las que se introducen las piernas, lo que se conoce también como traje neumático.
- El especialista regula la presión de esas botas y eso va generando el masaje en las piernas.
- La presoterapia se aplica con unas botas neumáticas que van ejerciendo presión e intervienen sobre los edemas crónicos, linfáticos o venolinfáticos.
- Se puede trabajar con diferentes programas: al principio se trabaja a nivel fisiológico, es decir, de todo el cuerpo y después podemos activar únicamente aquellas zonas con mayor tendencia a la retención (zona lumbo-sacra, trocánteres, piernas). A veces se complementa con un masaje manual (reflexógeno).
La presión de aire que ejerce el traje llega de forma ascendente y le aporta al riego sanguíneo la fuerza necesaria para regresar con rapidez al corazón.
Por otro lado, esta misma presión da una sensación de masaje relajante que activa el sistema linfático, lo cual favorece la eliminación de líquidos y toxinas.
En cuanto al número de sesiones, como siempre va a depender de cada paciente, pero lo normal es de 8 a 10 sesiones una vez por semana para conseguir resultados visibles.
