
La carboxiterapia corporal es una de las técnicas más avanzadas en medicina estética para tratar la grasa localizada, combatir la celulitis y mejorar la flacidez corporal. A través de la aplicación de dióxido de carbono (CO₂) médico en el tejido subcutáneo, estimulamos procesos fisiológicos que regeneran, oxigenan y reafirman la piel, logrando una mejora visible en el contorno corporal.
Este tratamiento actúa directamente sobre la microcirculación y el tejido adiposo, estimulando la oxigenación celular, favoreciendo el drenaje linfático y activando la producción natural de colágeno y elastina. Gracias a ello, la carboxiterapia no solo mejora el aspecto de la piel, sino que también contribuye a redefinir la silueta, aportando firmeza y homogeneidad en zonas como abdomen, glúteos, muslos, brazos o cartucheras.
Está especialmente indicada para personas que desean mejorar la textura cutánea, tratar la flacidez leve a moderada, eliminar la piel de naranja o complementar una pérdida de peso significativa.
En Clínica Ibiza, por ejemplo, integramos la carboxiterapia corporal dentro de protocolos personalizados que incluyen el tratamiento Alidya, una mesoterapia específicamente diseñada para combatir la celulitis en todas sus fases; o el tratamiento Wonder, que utiliza electroestimulación neuromuscular de alta intensidad para tonificar y reducir volumen de forma no invasiva. También es habitual complementar la terapia con procedimientos de remodelación como Lanluma, especialmente en la zona de glúteos.
La gran ventaja de la carboxiterapia es que no solo mejora el aspecto estético de la piel, sino que también actúa sobre las causas internas del problema.
