En Clínica Ibiza definimos el PRP facial como una bioestimulación con plasma autólogo: extraemos una pequeña muestra de tu sangre, la centrifugamos en un sistema cerrado y aislamos el plasma rico en plaquetas, una fracción hasta cinco veces más concentrada en factores de crecimiento que la sangre original.
Las plaquetas no solo coagulan: liberan proteínas reguladoras de la regeneración celular. Al infiltrar ese plasma con microagujas en la dermis, la piel interpreta las microinyecciones como una señal de reparación y se activa una cascada biológica natural y profunda.
La ciencia: cómo actúan los factores de crecimiento
- Señal de reparación: las microinyecciones y la alta concentración de plaquetas indican a la piel que debe repararse.
- Liberación de factores: las plaquetas liberan EGF, PDGF y TGF-β, proteínas que envían órdenes a las células dérmicas.
- Activación de fibroblastos: estas células reciben la orden de producir colágeno (firmeza), elastina (elasticidad) y ácido hialurónico (hidratación).
El resultado no es un cambio artificial: reactivamos la capacidad natural de la piel para fabricar los componentes que pierde con la edad, el sol o el estrés.
