En Clínica Ibiza, expertos en medicina estética facial en Madrid, la mayoría de los pacientes que acuden a nuestra consulta lo hacen por las líneas de expresión, las arrugas o la falta de firmeza y luminosidad en el rostro. Son los síntomas que solemos atribuir al envejecimiento cutáneo, que viene dado por la edad, aunque se produce antes o después dependiendo de cómo nos hayamos cuidado a lo largo de los años.
Pero hay una cuestión que muchas veces pasamos por alto: la pérdida de volumen facial.
Y sí, una cara y unos rasgos más hundidos o unas ojeras marcadas también son signo inequívoco del deterioro de la dermis (la capa profunda de la piel). En consulta vemos que no se les da tanta importancia como a las señales anteriores, y lo cierto es que la ausencia de volumen nos puede dar un aspecto más cansado y envejecido.
Por ello, ya sea con tratamientos estéticos específicos, como el relleno facial con ácido hialurónico, o a través de la cosmética, nos conviene saber identificar si estamos en este punto y cómo podemos combatirlo.
La Dra. Jennifer Navarro, médico estético de Clínica Ibiza, cita textualmente: esa pérdida de volumen se puede identificar porque produce un cambio de luces y sombras en nuestro rostro, lo que hace que empecemos a transmitir emociones negativas que no nos gustan, como son un aspecto de cansancio, de enfado o de tristeza.
Tal y como vemos en nuestra clínica de Madrid, esto se suele traducir en la aparición de una sombra que nos da esa sensación de ojeras, un surco nasogeniano (el pliegue entre la nariz y la boca) más pronunciado o la aparición de unas comisuras que nos dan un aspecto más triste.
El contorno facial también va cambiando poco a poco, y se va perdiendo ese triángulo ascendente que es signo de mayor armonía y juventud.
Eso sí, advertimos de que esto puede variar según la persona. En general, la mayoría de nuestros pacientes empiezan a notar este cambio cuando la cara, poco a poco, se va descolocando, porque se van perdiendo los soportes faciales (las estructuras de grasa y hueso que sostienen el rostro).
